sábado, diciembre 30, 2006


Fin de año.
Ya que muchos lo están haciendo, yo también haré mi recuento de fin de año. En esta época se suele decir; "el año se pasó volando", en mi caso efectivamente fue así. No se si será porque luego de pasar los 30 se te hace más corto el tiempo o porque este año me pasaron muchas cosas, buenas y no tanto por supuesto, que me mantuvieron funcionando a 1000 por hra todo el tiempo.
Este año partió con momentos difíciles, el término de una relación que había tenido planes, pero que no resistió los mismos. Hhasta ahí el verano se veía duro así que planifiqué vacaciones con una amiga, pero justo cuando tenía pasajes en la mano, me llaman por un trabajo y me detiene por dos semanas, así que el viaje nunca se hizo. Pero lo bueno fue que en Febrero quedó definido mi trabajo en el hospital para comenzar en Marzo. Así que la cosa mejoraba, por ahí además retomaba lentamente la relación con mi ex pololo, pero esta vez de una manera más relajada, sin planes. Si bien el regreso duró más de lo que yo esperaba y fue entretenido, quizás más incluso que el pololeo, yo creo que ambos sabíamos que tenía fecha de término, y así fue, luego de 7 meses terminamos definitivamente. Supongo que con el tiempo seremos amigos, pero aún falta para eso.
Por otro lado desde Marzo, estuvo el trabajo en el hospital que día a día me enfrentaba a situaciones desafiantes profesionalmente y a la diversidad humana, que creanme que en salud mental se ve de todo. Este trabajo me ha significado conocer personas nuevas y reencontrarme con otras y en todo sentido ha sido una ganancia, he retomado el hábito y el disfrute de salir con mis amigos, de preocuparme más de mi, de estar bien, de hacer lo que quiero y disponer de mis tiempos.
Este año tuvo definitivamente penas, pero también he podido redescubrirme a partir de la confusión, y pese a que la falta de estructura y de planes claros, me "descompensa" un poco ( quienes me conocen saben que es así), me hacía falta enfrentar un proceso así.
Con el fin de año, inevitablemente miras hacia atrás y piensas en todo lo que pasó este año y fueron muchas cosas, todas y cada una me han hecho enfrentarme conmigo, con mis deseos, con mis miedos y con mis sentimientos, así que tan malo no puede ser.
Ah y con el término de año han aparecido nuevas situaciones que les iré informando dependiendo de cómo se vayan desarrollando en este nuevo año, donde se definirán un par de cosas. Ya sabrán de eso.
Aplicando cliché: ¡Feliz año Nuevo para todos!... y a sacar balances positivos del año, recuerden que nada puede ser tan malo como lo parece. Porque por ejemplo mis niños del hospital pareciera que están locos, pero no tanto, lo que pasa es que tiene una mirada particular de la vida, pero así como biiiiiieeeeen particular.
Abrazos
Leonor

sábado, diciembre 23, 2006


PSICÓLOGAS

Anoche, como otras veces salí con dos de mis amigas y compañeras de trabajo, también psicólogas, la idea era pasarla bien, tomar y comer algo. Pese a que fue muy entretenido igual terminó siendo toda una experiencia de autoanálisis el asunto, y eso que íbamos sólo por unos tragos. Todo parte cuando no nos decidíamos por el lugar al cuál íbamos a ir. Inicialmente el plan consistía en ir a un restaurant de comida hindú en el cerro Alegre, pero una ya había comido y no tenía hambre, luego que el lugar estaba vacío y eso el quitaba encanto. Plan B fue ir al 8 1/2, eso era definitivo, bonito lugar entretenido, pero nuevamente no había nadie y lo peor no habían tragos, sólo vinos...vuelta!!! salimos del lugar discretamente, en busca de una nueva opción y terminamos en el gremio, donde tampoco había mucha gente, pero habían más opciones para comer y tomar algo.
Lo interesante fue cuando debíamos decidir el trago a elegir, lo que en si llevó varios minutos y a la hora de pedir se dio el siguiente diálogo:
J: Me trae un X no muy fuerte, tampoco muy suave.
M: Quiero una bebida porque tengo sed, pero no se lleve la carta porque todavía no se qué voy a pedir.
L: Yo quiero un jugo de fruta natural, pero con azúcar, que quede dulce, pero tanto tampoco.
El mesero se va y quedamos solas...silencio por unos segundos...
M: Parece que somos medio complicadas.
J: mmm.... será por eso que estamos solas??
L: mmm... no hice ningún comentario más que mover la cabeza afirmativamente.
Silencio nuevamente...
M: Ya!! y dónde vamos a ir la próxima semana? ( como queriendo olvidar la pregunta fatal hecha por J)
Algo de cierto debía tener el asunto, mal que mal, somos mujeres sino reinas de belleza, bastante agraciadiatas las tres, preocupadas de vernos bien, inteligentes, medio mateas talvez, pero un poco "montadas en el macho" como diría mi abuela y eso nos hace "especiales" por decirlo de alguna manera.
Corto diálogo , pero potente, luego sin darnos cuenta terminamos hablando de nuestras relaciones pasadas tratando de cachar por dónde iba el asunto... psicólogas poh!!!!
Too much for one night
Nos vemos
Leonor

jueves, diciembre 14, 2006

CHUPETÍN
Habría podido seguir hablando del club de los mamones, a própósito que hoy atendí a mamoncito y su madre, pero lo dejaremos descansar por unos días. Lo entretenido y siempre desafiante de esta semana fue atender a.... "CHUPETÍN". Les digo desde ya que me he dado cuenta con este pequeño monstruito que la paternidad no es nada fácil y hay que pensarlo bien...pero muy bien... muy, muy, muy bien, antes de hacerse de uno de ellos.
La verdad es que chupetín es bien cargante, gritona,desafiante y agresiva, pero para ser justos con ella, la madre tiene buena cuota de responsabilidad en el cuento. Le grita constantemente, la insulta y cuando ya colapsa con los desafíos de chupetín la golpea. Hoy en la sesión pudimos ver en dos minutos como funcionan regularmente en su relación. En un segundo la niña lanzaba gritos a la madre, diciéndole mentirosa, acusándola de golpearla y al minuto siguiente se avalanzaba sobre ella para abrazarla y besarla y... ¿cómo creen que reaccionó la madre?... le dió un tirón brusco, la miró con rabia y le dijo con voz seca "¡suéltame!". Confieso que por un segundo pensé que a chupetín le iba a llegar ante mi presencia, en vivo y en directo, pero la madre se contuvo. Cómo trabajamos con eso en la terapia, es cuento aparte, pero quiero que vean cómo los padres focalizan a los niños como el problema de la familia y no miran cómo ellos se están relacionando con sus hijos y cuánta responsabilidad tiene ellos en ese comportamiento que tanto deploran.
Ahora en honor a la verdad, chupetín es harto cargante. La semana pasada como me demoraba en atenderla porque estábamos con otra familia, se me paró en frente, cintura en mano y me dijo: "hasta cuándo me hace esperar, no ve que tengo más cosas que hacer". Estuve a punto de llamar a la madre y decirle: "¡ataca!", pero mantuve la compostura.
Nos vemos.

Leonor

domingo, diciembre 10, 2006

DESCARGO
Si hay algo peor que el cabro mamón, que por último a la edad que yo los atiendo la resonsabilidad aún no es de ellos, es la madre del mamón, que luego de consentirlo en todo y tratarlo como guagua de meses, después se queja de que el cabro no atine. Eso es inconciencia pura!!!! Y ya lo cúlmine es que con los años empeoran, mientras más grande el niño mamón, porque tengan la edad que tengan siguien siendo niños mamones, la madre es aún más inconciente. Eso no más, si era un desahogo.
Ahí nos vemos
Leonor

viernes, diciembre 01, 2006


Aquello que no vemos.
Uno siempre piensa que ya ha visto de todo en el hospital, sin embargo, siempre llega un nuevo caso que te sorprende y te hace cuestionar lo compleja que puede ser la paternidad si no contamos con los recursos necesarios para entregarnos bien en la función de ser padres (por eso yo aún no tengo hijos... aún me faltan algunos palos pa'l puente para estar lista)
Ayer hicimos un ingreso, derivado de una institución X de la red. Se trataba de una mujer de 37 años que venía con su hijo de ocho. Lo primero que quiero destacar, es que es común que las mujeres que llegan a atenderse al hospital representen mucha más edad de la que tienen. Pese al esfuerzo de ésta mujer en especial de verse joven, lo ajado de su rostro, la delgadez de sus labios marcados por pequeñas arrugas y lo cansado de sus ojos la hacían parecer alguien unos 10 años mayor. Al ir conociendo su historia fui comprendiendo por qué ese rostro se veía tan cansado, pero a la vez me confundía la conformidad frente a una historia de violencia y abuso.
La señora, que llamaremos María, a sus 37 años tiene 5 hijos, que van de los 19 a los 6 años de edad. Su esposo, fue torturado y abusado durante la época del gobierno militar a los 13 años de edad y hoy a los 38 cuenta con un diagnóstico de trastorno de personalidad. Que implica fuertes crisis de agresividad y pérdida de control de impulsos. Durante todo el matrimonio maltrató a su esposa y sus hijos, en especial a la mayor quién es la encargada familiar de develar este secreto y hacer pública la situación. Lo terrible de este caso es que la denuncia por maltrato no surje nunca de parte de la madre, sino que es el colegio quien se hace cargo de movilizar recursos para una medida de protección, al ver llegar a la mayor de las hijas de esta familia con un golpe en la cabeza, propinado por el padre con un fierro, que tuvo consecuencias como problemas de memoria y crisis de angustia. Además, esta joven durante el proceso realiza una denuncia por abuso en contra de su padre.
Los cinco hijos de esta familia han repetido al menos una vez de curso en el colegio y la mayoría presenta en algún grado un trastorno conductual y una de las hijas al parecer va en vías de desarrollar también un trastorno de personalidad. Al conocerse el caso en el sistema, se ordena que el padre salga de la casa, pero cómo no lo hace, ella y sus hijos son llevados a un hogar de acogida, que es sabido tiene sus falencias, como falta de espacio, privacidad y seguridad de bienes personales.
La Sra María, vive en un sector rural de la región, en un fundo, por lo que la estadía en la casa de acogida con muchas otras mujeres y sus hijos se le hizo difícil de sobrellevar, por lo que dado el momento declara que su pareja ya no habita la casa común y la dejan volver a su hogar. Por supuesto esto no era tan real, ya que su pareja, en la semana se queda en su casa y duerme con ella pese a tener hace tres años a otra pareja con la cual convive los fines de semana, pese a haber maltratado siempre a sus hijos, pese a haberla maltratado a ella y pese a la denuncia de abuso de su hija mayor que decidió irse de su casa después de todo lo sucedido. Con esto no quiero juzgarla, pero si mostrar cuan dañado se puede estar en el área relacional como para pasar todas estas cosas por alto y mantenerse al lado de un hombre que no está en condiciones de hacerse cargo de si mismo por el trastorno que padece y que no se ha tratado debidamente y al que ha agregado el consumo de alcohol, drogas y la fármaco dependencia.
A esto es importante agregar, que no siempre el sistema responde de manera adecuada, ya que en este caso sus denuncias previas en carabineros no fueron consideradas, ya sea porque en un sector tan rural la violencia intrafamiliar está normalizada, porque más de uno era amigo de su pareja, porque no se ha constatado que ese hombre reciba un tratamiento adecuado, que esos niños sean evaluados en su condición de riesgo y en especial que la Sra María pueda ser tratada. Sin embargo, uno se cuestiona si esta mujer cuenta con los recursos necesarios para recibir una terapia reparatoria, frente a un tema que ella no problematiza, ya que cuenta cómo su pareja la golpeó por años como algo normal y como él arreglaba los conflictos entre sus hijos varones, haciéndolos pelear a golpes y luego los hacía darse la mano, relatando todo esto como una anécdota de la cuál tanto ella como su hijo se ríen. Está claro que la violencia en este caso comenzó mucho antes de que la familia se formara. Ahora el caso está en tribunales, a la espera de decidir si los niños se quedarán con ella o serán reasignados a hogares y colocación.
Se que lo que escribí hoy está contado de una manera distinta a como suele compartir mis historias de hospital, pero es importante que al menos las pocas personas que puedan leer esto sepan que estas situaciones son comunes, que suceden a diario y que quienes nos las cuentan lo hacen con normalidad y su relato es alejado de toda afectividad, no se conmueven y hasta se ríen de las situaciones que viven, como una forma de sobrellevar su cotidianeidad.
Nos vemos.
Leonor

miércoles, noviembre 22, 2006



Casa de Locos.

Hoy si que nuestra querida Unidad era una verdadera casa de locos, sin agraviar lo presente, como decía chespirito. Llego al trabajo y me dicen que un niño en la mañana se descompensó en medio de la sala de espera y los inocentes juguetes que allí se encontraban, se convirtieron en verdaderas armas mortales, cuando comenzó a lanzarlos a diestra y siniestra con todas sus fuerzas por todo el lugar. De hecho, una de las pobres psicólogas casi se traga uno de ellos y otra vio volar un dominó de madera rozando sus narices.
Cuando estoy iniciando la terapia con una de mis pacientes y su hermana, comienzan a sentirse unos gritos, provenientes del box vecino, que cada vez eran más fuertes, al grado que ya mi cara de aquí no pasa nada, sigamos con lo nuestro, no servía de nada. Salgo del box y pregunto que pasa al lado con los gritos de la Sra. y quién la atiende... quién más pues...Blanco (Dr. Blanco para las mamás). Cuando vuelvo al box , ya mis pacientes estaban de plano golpeando la pared hacia el lado para que la señora bajara los decibeles. Luego de un rato parece que Blanco tiene la situación bajo control y la mujer se calma, luego supe que lo que pasaba es que estaba un poquito chata con su hija, así como con ganas eliminarla, pero nada grave. Para terminar la tarde, luego de una serie de atenciones de corrido, para rematar el día aparece: ¡"mamoncito"!!!, más mamón que nunca, pataleta incluída, como broche de oro.
Hay días que en realidad son agotadores (too much).
Un abrazo.
Leonor
PD: Hoy sentí flaquear mi cordura... mi muñeca me habló...me dijo cosas...que no puedo repetir... PORQUE ME HABLA SÓLO A MI!!!!!!

sábado, noviembre 18, 2006


A nuestros queridos niños con amor .




Recuerdo haberles contado que solemos identificar a algunos de nuestros pacientes por ciertas características o palabras claves, bueno ahora es tiempo que sepan de algunos de ellos. Le tenemos:
  • Un pequeñito de alrededor de 6 años, muy menudito, peinadito a lo languetazo de vaca, con carita de viejo, pese a su edad y con unos grandes lentes de marco grueso y medio antigüos...ese es ...¡chicken Little!, que cada vez que le van a dar la hora para la siguiente sesión, pide poner el mismo el timbre del hospital a la hoja y toma vuelo desde atrás de su cabeza para ir a dar con el timbre en cualquier parte de la hoja.
  • Una niña de 7 años, delgadita con cara de inocencia pura que va con su abuela a sesiones, también con la psicopedagoga. Ella siempre trabaja junto a Chicken little, de hecho es conocida por dos apelativos en la unidad: "cáchalas never", y "la novia de chicken". El primero es porque la pobre, no cacha lo que es nada, nada, nada, de lo que tiene que hacer para el colegio, así que, la pega de la psicopedagoga es medio milagrosa. El segundo porque según chicken ellos son pololos, pero sin besos ( que ternuridad), y como buen novio que es, él llega a todas las sesiones con regalitos para su prometida.
  • "Me podí yudar?", ella si que es tierna, tiene un trastorno del desarollo y es la dulzura misma, conocida por todos en la unidad y su frase clásica. Cuando no entiende lo que debe hacer, luego de mirar por un largo rato la tarea, dice: "¿me podí yudar?", obviamente acompañada de un carita a la que es imposible decirle que no.
  • "¿Y tu hermana?", ese es un clásico, un chico con Asperguer ( que es un tipo de autismo) y que tiene movimientos y frases estereotipadas, moviendo su cabeza de adelante hacia atrás y cada cierto rato de la nada, dice con tono fuerte y malicioso: "¿y tu hermana?"!!! y luego se ríe y aplaude. Pero lo más top de este personaje es cuando llega con su perro, que se pone porfiado y lo molesta. Ahí se pone bueno el asunto porque él debe retarlo, con frases como "sale perro conchet.., sale, sale...sale chuchet..." y le pega con el pie y las manos, claro que el perro lo ve él no más, pero nosotros igual le hacemos el quite por si acaso,digo yo, no vaya a ser bravo.
  • Hay otra pequeñita, que ya no lo es tanto, pues tiene 12 años y fue un golazo de mi querida amiga, la psicopedagoga, que nos dijo: " niñas vean a esta chiquita, porque yo creo que necesita terapia familiar y la pueden ayudar", nosotras, caritativas como somos la citamos con su madre a terapia familiar. Cuando llega, planta encima de la mesa una revista de monos y se pone a pintarla, cada vez que no está de acuerdo con la madre da un grito para decir "¡mentira!"y al darle el espacio para que exprese su desacuerdo...¡se queda callada! Cuando la madre le dice que no coma en la sesión porque estamos conversando, saca un dulce del bolsillo lo pela y lo pasa pegado a la cara de la madre, luego lo lleva a su boca y la queda mirando. Este es un caso del que luego les contaré, porque no deja de ser interesante, pero lo importante es que el concurso para ponerle nombre está abierto, pero por ahora es: "chupetín".

Bueno así hay varios que de a poco les iré contando, además van llegando nuevos y de todo hay en la viña del Señor... ah y dentro del equipo de profesionales también hay una chupetín, una ansiosín( si, si, soy yo, lo admito), y chicoquita que menos mal que ella no lee esto porque creo que se enojaría, porque como que tiene su autoridad en el cuento.

Nos vemos

Leonor

domingo, noviembre 12, 2006



Los mamoncitos.

Como psicóloga uno se enfrenta a varias temáticas con los pacientes. Más de una vez sucederá que algunas resulten más familiares que otras, o sea, en palabras simples que nos identifiquemos con lo que el paciente o lo que la familia trae o que nos demos cuenta que el foco es un tema que nos afecta de una u otra manera.
Bueno resumiendo, me he dado cuenta que tengo serios problemas con los niñitos mamones (futuros hombres mamones). Pese a que uno no abandona el lado profesional y hace el mejor trabajo posible con este pequeñito y su madre, es inevitable que el caso me de cierta urticaria cuando ya se van de la sesión.
Esta semana me pillé mirando de frente a uno de mis compañeros de trabajo, y diciéndole: "debo admitir que tengo un tema con los niñitos mamones y sus madres". La sonrisa sarcástica de mi colega (Dr. Blanco para las mamás, que dele conque es médico) y su encogida de hombros, fueron suficiente para entender lo que me quería decir, que traducido es más o menos: "tú sabrás por qué te pasa algo con los mamones" . Ahí se me vinieron una serie de imágenes a la mente, como las que dicen que les vienen a quienes se están muriendo y que ven pasar su vida en unos segundos...así, tal cual.

Yo creo que esto tiene que ver con dos cosas:
1º La imposibilidad de las madres de ver el daño que le hacen a ese niño con sus afanes de sobreprotección y tratar a su hijo como un recién nacido, pese a que ya tenga 12 años. Porque como van lo van a tratar igual cuando tenga 30 ó 40.

2º Pero sobre todo mis relaciones con un par de mamones, en donde quieras o no terminas en algunos momentos haciendo el rol de madre cuiadadora y perdonadora de esos mamones.

Luego de pensarlo bien, creo que mi molestia más que con el niñito mamón, es con esa madre formadora del mamoncito, que no ve el proceso de crecimiento del niño ni en lo más evidente. Ya... podemos aceptar que le cueste ver que su hijo va teniendo otras necesidades, que tiene que ver con salir del hogar, dormir solo, etc. Si, puede ser que la señora esté tan necesitada de cuidar de un bebé que no vea eso, finalmente está focalizada en sus propias necesidades. Pero pasan los años y no ve que ya no mide 54 cms, sino que 1.70mts (porque he atendido adolescentes que pertenecen a esta categoría también), que ya se afeita, que le interesa el sexo opuesto... NADA, LA SEÑORA NO VE NADA. ES NEGADORA TOTAL DEL CRECIMIENTO DE SU HIJO. Aceptémoslo, finalmente esas madres están más pendientes de sus necesidades como madre que de las de su hijo y las consecuencias finales, las vive ¿quién?...exactamente, el mamoncito y la pobre que a futuro se cruza en su camino.

Es bueno poder desahogarse aquí, porque mal que mal uno debe ser muy contenedora con estas madres en la terapia, para que no se sientan cuestionadas y abandonen, mal que mal hay que validarles su "preocupación" por su hijo y hacerle ver a la vez que éste necesita otras cosas de ella a medida que va creciendo, todo esto con la mayor empatía posible.
Bueno... tampoco puedo dejar de decir que la elección de pareja no es casual, asumiendo las responsabilidades femeninas también.
Se que suena algo así como : "y habló la picá", pero es mi blog y tengo la libertad de hacerlo.

Estamos leyéndonos

Leonor

miércoles, noviembre 08, 2006


Historias de pasillo
El hospital y las cosas que ahí pasan dan para mucho. Cuando uno habla de sus pacientes lo hace con un trato respetuoso y formal, pero cuando ya es entre pasillo y estás discutiendo el caso con otro de los profesionales, ya sea psiquiatra, asistente social u otro psicólogo, el trato es más distendido. Eso no significa que haya menos respeto, pero es que entre tanto caso, paciente, nombre y diagnóstico te confundes un poco. Porque hay que decir que generalmente en cada caso hay harta gente metida en el cuento; que la abuelita, que el papá, que el padrastro o pareja de la mamá, o del papá, que los seis hermanos, los primos, el tío, etc, etc.
La cosa es que teníamos que tratar un caso que vemos entre distintos preofesionales, pero por falta de tiempo la conversación era en una reunión informal luego de almorzar. El caso es complejo, porque hay una madre que abandona a sus hijas luego de la separación, un padre que no asume del todo, ex pareja, pareja actual que parece que ya es ex y una serie de complicaciones más. Con tanta gente uno no memoriza todos los nombres, porque hay varios personajes anexos que no son parte del trabajo que se hace con los niños.
El punto es que me trataban de explicar un nuevo suceso del caso (que nos preocupa bastante), que ya parece teleserie. La niña había llegado con una tía porque se había fugado de la casa .. mejor lean.
F: Vino la juanita con su tía a avisar que se había ido de la casa.
L: con cuál tía?
F: con su tía, ex pareja del padre.
L: Ya, pero esa tía? Pporque hay una nueva pareja en la historia que también es ex ahora.
F: No, la otra y una de las funcionarias de la unidad la conocía porque se había metido con el esposo de una amiga y le sorprendió verla aquí.
L: ¿si?
F: si, y las mandé al juzgado a dejar constancia de que la niña estaba con ella, porque el padre vino en la mañana a decir que no sabía donde estaba la niña.
L: ¿Y le avisaron al padre ?
F: Si.
L: ¿Pero estás segura que esa es la que se metió con el marido de la otra señora?, porque es quien quiere cuidar a la niña, ¿no será la otra tía que es la segunda ex del padre?
F: No,si es la primera.
L: pero cuál???!!!¿Cómo se llamaba?
F: No sé, no me acuerdo, porque la llamaban por un apodo.El papá explicó que había terminado con ella y ella utilizaba a la niña para obtener información.
L: Pero cuál?!!!
F: la tía maraca!!! ( como gritando despacito , pero ya con una total pérdida de paciencia conmigo que no me enchufaba con la historia)
Ahí la risa fue generalizada, porque el enredo de tías era tal, que a falta de sabernos los nombres de estos personajes que aparecen de repente, hay que llamarlos de alguna forma. No vayan a pensar que siempre denominamos de esta manera a la gente, generalmente hablamos de la tía que viene siempre, la abuelita que siempre pide las llaves del baño, la hemana chica... pero esta vez yo creo que fue el estrés del caso y la necesidad de suavizarlo con unas cuantas risas. Es que si nos nos reímos a ratos suavizando los casos, trabajar en esa unidad perdería toda gracias y yo no podría contarles estas historias.
Nos vemos.
Leonor

sábado, noviembre 04, 2006

Gajes del oficio



Trabajar en el hospital, puede significar vivir varias anécdotas a diario, pero también enfrentarse a casos en los que sientes la responsabilidad que significa trabajar con niños.
Cuando te enfrentas a una niña de 13 años que relata con detalles, como es maltratada junto a su hermana dos años menor, sabes que tienes que hacer algo y rápido, porque está en riesgo la vida de ambas. Pero no es sólo solicitar una medida de protección, sino que enfrentar a ese padre informándole lo que vas a hacer, manejar las cosas de tal modo que no signifque una nueva golpiza para las niñas, y estar dispuesta a que nadie de la familia interprete tu intervención como la mejor decisión al principio (y quizás nunca).

Bueno, esta semana no estuvo excenta de este tipo de situaciones. Ya saben desde ya que no siempre tendré algo divertido o entretenido para contarles, sino que también de las situaciones y decisiones que se deben enfrentar en esta pega, por lo tanto, también éste será un lugar de desahogo.

Nos vemos

Leonor

miércoles, noviembre 01, 2006


Ironías de la vida
Desde muy chica le tuve miedo a los hospitales, no me gustaba nisiquiera pasar por fuera. Pero como la vida tienes miles de vuelta y suele ser un poco irónica, terminé trabajando en un hospital, específicamente en la Unidad de psiquiatría infantil. Hace menos de un año comencé mi trabajo en esta hermosa y particular unidad hospitalaria como psicóloga a cargo de un programa.
Partiré por contarles, algo de mi lugar de trabajo para que lo conozcan y se familiaricen con la gente, ya que éste, será un espacio para contarles las peripecias de una psicóloga común y silvestre en una unidad con pacientes y compañeros de trabajo ni tan comunes, ni tan silvestres.
Cuando llegué en Marzo, el ambiente se veía bastante formal, no digo que ahora no lo sea, pero era bastante más relajado de lo que parecía al principio. Las relaciones son bastante buenas, hay muchas risas, algo de sarcasmo y bromas frente a casos de tal gravedad, que si no nos reímos un poco de las situaciones terminaríamos igual de mal que nuestros pacientes ...o que sus padres?, bueno ahí lo iremos aclarando en el camino.
Ya llevo varios meses en la unidad y les puedo contar que hay de todo un poco. Psicólogos más serios, formales y resposables y otros menos serios (entiéndase que no me refiero al trabajo, sino que a lo cotidiano) y distraídos.
Como suele decir el adagio popular "en casa de herrero, cuchillo de palo", nosotros no somos la excepción y tenemos:
  1. Un psicólogo a cargo de la Unidad de Déficit atencional, que padece del mismo mal, que pese a ser un tipo brillante, hace cosas tales como; como llamar a los pacientes por teléfono marcando el número de ficha o citarlos en día festivo, eso si que es Déficit atencional del puro!!Obviamente cambiaré los nombres de mis amados compañeros de trabajo, para que nadie se ofenda, pero se que cada uno se reconocerá. A este simpático psicólogo lo llamaremos, Edmundo Blanco, para protejer su identidad.
  2. Una psicóloga a cargo del programa de esquizofrenia que es la paz absoluta, no se altera con nada, cuando te habla, te sientes culpable de todas las veces que levantaste la voz durante el día y de todos tus demás pecados.
  3. Una psicóloga en reemplazo, que a la pobre no le han dado más pega por falta de tiempo no más, pero ella es un claro ejemplo de que tenemos vocación por el asunto, porque eso si; mis compañeritos son todas almas con vocación de servicio.
  4. Yo, a cargo del programa de trastornos ansiosos que tomo ravotril en cantidades industriales para combatir el colon irritable, bombas para parar el asma y una que otra psomatización más que tengo bajo control, por ahora.
  5. Hay más gente en la unidad ,pero les iré contando de a poco sobre ellos a medida que les vaya narrando nuestras historias en el hospital...ah... y están las psiquiatras...pero de ellas si que definitivamente les cuento después, ahí si que hay material.
  6. También están nuestros queridos pacientes, que en estricto rigor son los niños, pero nuestra pega implica trabajar también con los padres. Ellos merecen un blog aparte, pero los incluiremos aquí.

Suele suceder que los padres no sepan cómo se llama la psicóloga que atiende a su hijo. Entonces comienzan a describirte a la susodicha y ahí empiezan a sacar los defectos de la gente, como si uno no se ofendiera también, que no saben que los psicólogos somos los más sensinbles???

Mamá: Tengo hora con la psicóloga.

Secretaria: Con qué psicóloga

Mamá: es que se me quedó la citación.

S: Y cómo se llama la psicóloga?

M: Ay...es que no me acuerdo... pero es una bajita, morenita o una bien palidita ó una bien flaquita, etc.

Y ahí la Monito (secre) comienza a adivinar de quien se trata. La única vez que sabemos a quien buscan con certeza, es cuando se trata de Edmundo ( psicólogo del déficit atensional), porque ahí, imperando el machismo, la visión ansalsada de los hombres en este país y el arrastre que Blanco tiene con las madres de sus pacientes (sin que se lo proponga), preguntan por: el "Dr. Blanco". Los psicólogos jamás hemos sido doctores, pero eso es algo que la gente no tiene muy claro al parecer, y una que otra vez nos llaman doctora a nosotras también, pero con Blanco nunca falla.

Bueno, otro día les cuento más, porque permitanme decirles que falta mucha gente acá y la pura secre merece historia a parte.

Ahí nos vemos

Leonor