

Bueno así hay varios que de a poco les iré contando, además van llegando nuevos y de todo hay en la viña del Señor... ah y dentro del equipo de profesionales también hay una chupetín, una ansiosín( si, si, soy yo, lo admito), y chicoquita que menos mal que ella no lee esto porque creo que se enojaría, porque como que tiene su autoridad en el cuento.
Nos vemos
Leonor
Suele suceder que los padres no sepan cómo se llama la psicóloga que atiende a su hijo. Entonces comienzan a describirte a la susodicha y ahí empiezan a sacar los defectos de la gente, como si uno no se ofendiera también, que no saben que los psicólogos somos los más sensinbles???
Mamá: Tengo hora con la psicóloga.
Secretaria: Con qué psicóloga
Mamá: es que se me quedó la citación.
S: Y cómo se llama la psicóloga?
M: Ay...es que no me acuerdo... pero es una bajita, morenita o una bien palidita ó una bien flaquita, etc.
Y ahí la Monito (secre) comienza a adivinar de quien se trata. La única vez que sabemos a quien buscan con certeza, es cuando se trata de Edmundo ( psicólogo del déficit atensional), porque ahí, imperando el machismo, la visión ansalsada de los hombres en este país y el arrastre que Blanco tiene con las madres de sus pacientes (sin que se lo proponga), preguntan por: el "Dr. Blanco". Los psicólogos jamás hemos sido doctores, pero eso es algo que la gente no tiene muy claro al parecer, y una que otra vez nos llaman doctora a nosotras también, pero con Blanco nunca falla.
Bueno, otro día les cuento más, porque permitanme decirles que falta mucha gente acá y la pura secre merece historia a parte.
Ahí nos vemos
Leonor