
Yo se que trato de contar las cosas con humor, pero no todo se puede relatar de esa forma. Hoy estuve en oncología porque una colega nos pidió ver a un niño junto con la psiquiatra. Este pequeñito tiene 13 años y desde febrero lidia con un sarcoma en su pierna izquierda, que pese a toda la quimi y la radioterapia no cedió ni un centímetro y al intentar extirparlo, en pabellón se encontraron conque la metastasis llegaba hasta los huesos. La única posibilidad en ese minuto para salvar su vida fue amputar la pierna desde la cadera, es decir, desmembrarla. Hoy lo vi trasladarse de su cama a una silla de ruedas apollándose en su única pierna y en los brazos de una auxiliar mientras yo afirmaba la silla. El niño de plano no tiene pierna izquierda, nada sólo un gran parche para proteger esa herida que no ha querido cicatrizar bien. Cuando lo vi sentí opresión en el pecho, pero al ver el manejo de susdiagnósticos, con la fortaleza que me dijo que la amputación de su pierna era para mejor y un alivio finalmente porque cesó el dolor, pensé como niños tan pequeños tienen la fortaleza para pasar por todo esto. Su proceso aún no termina queda una nueva quimio, para evitar posibles metástasis, rehabilitación en teletón en un tiempo más y esperar a que no haya recaída. Mentras hablaba con él y veía dentro de su fortaleza toda la pena que tenía, escuchaba como al lado una pequeñita de no más de 5 años, en medio de su tratamiento ( también de oncología) lloraba y gritaba: "ya no más, por favor".
Saben que me gusta mi trabajo, pero en días como hoy cuando siento que me afecta me cuestiono si de verdad sirvo para trabajar en esto.Leonor