
Se que he andado perdida (en el buen sentido de la palabra), pero ha sido por exceso de trabajo tanto en el hospital como en ir armando mi casa. Saben, quería contarles sobre las miles de cosas que suelen suceder en el hospital, pero me di cuenta de algo estas semanas que quiero compartir con ustedes. Desde muy joven (18 años) comencé con esto de vivir fuera de la casa de mis padres, en casa de amigas, con mi hermano, con un tío, compartiendo gastos, si, parecía gitana, pero siempre trabajando y estudiando. Ahora es la primera vez que vivo sola en una casa, o sea es un departamento, pero ya no algo de un ambiente y he podido ver cómo mi comodidad de estar aquí y mi tranquilidad recobrada se proyecta a mi familia, que no es muy grande que digamos, pero es mi familia. Ahora veo más seguido a mi hermano, que viene a visitarme o a almorzar conmigo, o sea, desde que vivo aquí lo he visto tres veces!!!!, es más de lo que lo solía ver en un año. A veces se pone de acuerdo con mi madre y ambos me vienen a ver, siempre avisan eso si, para no encontrarse con sorpresas, mal que mal a los 32 años uno necesita independencia e intimidad, aunque en este momento no se pa' que, pero me mantengo firme en ese potulado. Creo que a ambos les hacía falta un lugar donde llegar de vez en cuando y alguien que mantenga el equilibrio, además saben que siempre son bienvenidos. Como ven nunca se estudia psicología por casualidad, ya que tiene mucho que ver con el lugar, o el rol que ocupamos en nuestras familias. Yo ya se cuál es el mío.
Un abrazo y prometo actualizar más seguido.
Leonor
PD: Amigos son todos bienvenidos a mi hogar, aunque aún no tengo comedor, pero ya se viene.